Individuación Moderna / El Ego como principio de Inversión

Está ampliamente aceptado que sólo desde el Renacimiento las personas comenzaron a sentirse, reconocerse e identificarse a sí mismas como portadores de valores humanos universales compartidos por todos, y que en esa época, la humanidad comienza a ser consciente de sí misma por vez primera como una humanidad.
Esto expresa que lo universal en sí, distintamente nombrado como Dios, Naturaleza o Idea, fue realizada por la individualidad humana de manera personal por primera vez en la historia. El individuo humano comenzó también a experimentarse a sí mismo cada vez más intensamente como emancipado y extrañado de autoridades religiosas y sociales externas, y sintió que lo que previamente era trascendente ahora se había tornado inmanente, interior, o incluso la esencia de su ser humano.
La observación más esencial aquí es que lo se individualiza, es precisamente lo universal. La individualidad humana siente y se experimenta como un ser humano universal, precisamente a fuerza de experimentarse como una personalidad privada. Nos damos cuenta de que está en la naturaleza de la causa de la propia modernidad el hecho de que lo universal está individualizado en muchas personas por una parte, y por otra, que lo individual es percibido como individual sólo porque tiene su raíz en los universales.
Esto significa que desde que el individuo privado está emancipado de la divinidad externa y las fuerzas naturales universales de la forma, orden y significado, comienza a interiorizarlas y controlarlas. Es cada vez más libre de usarlas según su deseo. Y ésta es la razón de que cuando observamos la historia moderna y cómo las ideas universales, los valores humanos y las leyes y fuerzas naturales son realizadas en la vida social, descubrimos que han sido realizadas exactamente como sus opuestos. La Revolución Francesa es un caso arquetípico de dichas inversiones. Parece incluso que la humanidad moderna nació a su nueva autodeterminación y ha creado desde entonces consistentemente, en todas las esferas de la vida, una inversión exacta de todo lo que considera justo, correcto, bueno y natural.
El oscuro bosque de la historia se vuelve transparente en todas sus partes cuando observamos esta singular novedad como su centro. El hombre se convierte en el lugar de este devenir invertido. La más poderosa y universal fuerza de inversión se individualiza como operación clave en todos los campos de la moderna vida social, política y natural. Ésta gobierna inmanentemente la nueva constitución humana desde el interior, y más aún, el hombre se esta convirtiendo en esta misma constitución. Ésta dirige, como una diferencia inversiva, todos los procesos de realización e implementación de nuestros valores humanos, ideas e ideales, así como de nuestros principios políticos y sociales.





















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