DEL INTELECTO A LA INTUICIÓN / Una experiencia ampliada de la actividad pensante
La inteligencia refleja.
¿Cómo es posible explicar fisiológicamente , esta actividad sumamente creativa donde la intuición y la inspiración tan opuestas a cualquier automatismo, juegan el rol tan decisivo? Sería como tratar de explicar la naturaleza de una imagen describiendo la estructura química o la composición material del espejo que la refleja.
Vivimos desde unas cuantas décadas completamente sumergidos en la así llamada “sociedad del conocimiento”. Motivo señalado de orgullo y progreso, el conocimiento representa la última esperanza para la solución de un futuro que vemos amenazado por graves problemas. La ciencia es la principal protagonista, desplazando cualquier otra área de la actividad humana, no sólo por las enormes expectativas depositadas en ella, sino y sobretodo, porque se ha transformado en la primera referencia en cuanto a las consideraciones que aporta sobre lo que llamamos realidad. Y que mejor que la ciencia y el conocimiento para solucionar problemas. Sin embargo, mas que nunca, los tiempos nos emplazan a revisar la vigencia de nuestros conocimientos sobre la realidad, averiguar los ámbitos de aplicación de nuestra actual ciencia e indagar en las raíces de nuestro saber y la actividad que conduce al conocer y la certeza, y en definitiva llegar a implicarnos a nosotros mismos como actores individuales en este drama que configura nuestra realidad.
Las referencias que los mundos antiguos tenían en las religiones, después re emplazadas paulatinamente por la filosofía, fueron completamente relevadas por las ciencias naturales y sus grandes logros en los aspectos materiales de la vida, donde sus capacidades empíricas de demostración responden con enorme éxito. Son muchas las actividades que caracterizamos en estos días como “científicas”, mientras que a otras definitivamente las llamamos “pseudo ciencia”, probablemente sin que siempre nos hagamos un juicio propio de que es lo que significan en verdad estas palabras que utilizamos. Sin embargo retengamos por el momento su criterio imperante en la aceptación social de lo que pueda considerarse real o conocimiento de la realidad. Sin la implicación individual en el proceso del conocer en cualquier ámbito, los resultados de estas enérgicas demostraciones habrán de ser aceptados finalmente como creencias, al no ser que se realicen o recreen los precisos procesos cognitivos que llevaron a tales conclusiones.
Lamentablemente, la atmosfera pensante que rodeaba a las ciencias naturales del siglo XVIII –XIX, especialmente a través de los espectaculares comunicados y demostraciones públicas de sus descubridores, sorprendentemente falta en esta época, donde las aplicaciones del conocimiento sustituyen por completo la actividad cognitiva. Justamente, me refiero al olvido, sino rechazo generalizado de la enseñanza de la ontología, gnoseología y filosofía de la ciencia en nuestras universidades, donde abunda la mentalidad reactiva a pesar de los cambios paradigmáticos aportados por la física cuántica, mientras nos preguntamos del porqué de la antipatía social para un evolucionado y verdadero pensamiento matemático tan amargamente reflejado en el fracaso escolar. En esta época de asombrosos “adelantos científicos” no parece importarnos demasiado profundizar en lo que “ya esta demostrado”, lo que nos presenta el aspecto “dogmático” de lo que estamos dispuestos a aceptar sin nuestra participación, mientras sirvan directamente sus aplicaciones en los campos de la necesidad inmediata como tecnología útil para el mundo de la empresa y la economía.
Grandes progresos se han realizado en todos los campos de la tecnología y sobremanera en el ámbito de la información, computación, procesamiento de la información, el desarrollo sobreabundante de toda una cultura basada en los sistemas informáticos y su uso totalmente socializado, llegando a ser disponibles para cualquier persona dotada de un mínimo de formación para sus necesidades domésticas o profesionales. El Internet, que fue en su origen una aplicación para compartir información entre investigadores universitarios, pasó a ser una red libre para intercambiar y generar información de cualquier clase y destino entre millones de personas. El estar conectado viene a ser sinónimo de estar en la “ultima” sobre el conocimiento de cualquier contenido que forma parte del conjunto global de conocimientos de toda la humanidad. Esta es su imagen, y en pocas palabras, podemos considerarlo como una autentica revolución respeto al acceso universal, prácticamente en tiempo real, a la información. Ello representa un cambio y mejora de unas dimensiones que hace solamente una década no podríamos apenas ni imaginar.
¿Pero es esto realmente lo que quiere decir el conocer y el conocimiento? Para el punto de vista presentado en este ensayo, todo lo que está presente en la información es en su amplio sentido una inteligencia refleja.
Dejemos claro, que no se quiere restar importancia alguna a semejante innovación. Al contrario, estas nuevas maquinas-herramientas “inteligentes” se nos han hecho imprescindibles para la vida más cotidiana y las esperanzas de la humanidad contemporánea están supeditadas a estos espectaculares adelantos. Siempre hemos pensado que en general las maquinas, y estas maquinas inteligentes en particular, supondrán una enorme liberación para la vida humana al hacerse cargo de aquellos trabajos que conllevan automatismos o cargas de memoria basadas en la cuantía creciente de informaciones. Una liberación que nos dejaría el tiempo y el espacio para ocupaciones pensantes más propiamente humanas, sensibles, vivas y creativas. Facilitarían la comunicación entre los hombres, nos dotaría de un bienestar creciente, y ayudaría en la creación de una riqueza que finalmente nos permitiría un reparto y una satisfacción más justas de las necesidades generales. Sin embargo esto no ha ocurrido y según todos los síntomas de la vida actual es poco probable que pueda ocurrir solo en base a la evolución de estas herramientas.
Por el contrario lo que podemos observar como este tipo de “inteligencia refleja” requiere una creciente atención por parte del usuario, una retro alimentación continua con información basada en una actividad intelectual refleja acrecentada, incluyendo también la formación permanente que se nos exige para estar actualizados con la constante evolución de los programas.
En cualquier caso, en estas creaciones técnicas podemos ver representadas con extrema fidelidad las ideas que posibilitaron su construcción y sobre todo la cualidad del conocimiento de naturaleza intelectiva que fundamenta la constitución de nuestra “sociedad del conocimiento”. Las máquinas sólo pueden reflejar los conceptos y representaciones ya existentes y terminadas, informaciones con una carga de “pasado” y que en la mayoría de los casos, no hemos participado en su concepción. Por lo tanto representan los grandes obstáculos para toda actividad genuina o creación que se quiera incorporar desde el “futuro”.
También podemos encontrar razones suficientes para averiguar como hemos llegado a reducir la actividad pensante a ciertos automatismos intelectuales, tan obsesivamente explicados con la fisiología neuronal del cerebro humano que finalmente queda caracterizado como el “procesador de información” y al hombre en general como un animal dotado de facultades racionales. Disponemos de una maravillosa ciencia exacta, la física, somos herederos de un evolucionado pensar puro matemático y sin embargo se nos oculta la actividad que las originó, actividad que sin duda impregnaba a aquellos que las generaron. La eficacia de los resultados de la ciencia dentro de sus áreas de aplicación es asombrosa sin embargo su extensión hacia los dominios de la vida y de la sociedad del siglo XXI se nos presenta como un fracaso permanente.
¿Cómo es posible explicar fisiológicamente el conocimiento, esta actividad sumamente creativa donde la intuición y la inspiración tan opuestas a cualquier automatismo o actividad refleja juegan el rol tan decisivo? Sería como tratar de explicar la naturaleza de una imagen describiendo la estructura química o la composición material del espejo que la refleja.
En esta exposición trataremos de adentrarnos en la generación del “conocer”, origen que encontramos disponible para cualquier ser humano dispuesto a abandonar cualquier juicio previo, “pre-juicio” y situarse con honestidad dentro de su propia experiencia interior. Propondremos un tránsito del “conocimiento” al conocer, del concepto hacia la concepción, de los juicios terminados hacia la genuina actividad pensante generadora de certeza. También veremos como el conocer es genuino amor dirigido al encuentro y unión con el mundo, con “lo otro” e incorpora de forma in-escindible tanto al verdadero sentir como la vida volitiva.
Continuara...






















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