El hombre como actor del conocer
“Todas las ciencias tendrán que convencerse de que su contenido, en definitiva, es un contenido de ideas y que la única relación que establecen con la percepción, es que en el objeto percibido contemplan una forma particular del concepto”.
Rudolf Steiner- Teoría del Conocimiento
Al dirigir al hombre hacia sí mismo, Kant dio un enorme paso en la filosofía. El hombre ha de fundamentar la certeza de sus afirmaciones partiendo de lo que le viene dado a en su propia capacidad espiritual y no en las verdades que se le imponen desde fuera. La solución de la filosofía kantiana consiste en que la convicción científica se alcanza sólo por medio de uno mismo. Por ello llama crítica a su propia filosofía en contraposición a la dogmática que contiene afirmaciones transmitidas de forma acabada que sólo luego buscan demostrarse. No podemos salirnos de nuestra conciencia sin que nos precipitemos en la nada. La esencia de las cosas hay que encontrarla en nuestra consciencia en la percepción de las ideas. Lamentablemente el genio de Königsberg no profundizó con su agudeza habitual esta última realidad y paradójicamente sus formulaciones del objeto en si mismo le forzaron a hablar de auténticos limites del conocimiento[1]. Sin embargo la afirmación que sitúa la actividad cognoscitiva en el hombre es de una importancia decisiva en lo que nos ocupa. El hombre alcanza en la época del alma consciente la mayoría de edad, puesto que es capaz de mirar su propia cognición. Ya nada le puede llegar sin su intervención. La experiencia propia del proceso cognitivo es la fuente de la certeza, la autodeterminación y al fin de cuentas la base de la vida individual.
De esta manera el acceso universal al conocimiento esta garantizado por las facultades para percibir el mundo de las ideas, facultades que lejos de ser innatas pueden ser educadas y deben ser desarrolladas individualmente ya que significarán el recurso para gestionar los cambios y los problemas de la vida.
Goethe consideraba que el ser humano estaba constantemente embarcado en un proceso de auto transformación. Esta auto transformación, Goethe la llamó, Bildung, que también significa auto construcción imaginativa. La visión de las leyes naturales requiere de órganos cognitivos interiores adecuados. Estos no son innatos sino que se desarrollan en la vida. No se deben confundir estas aptitudes con la lógica o la facilidad analítica propia del intelecto. Además del razonamiento analítico todos los científicos dependen de un tipo de visión, una capacidad intuitiva, que se ha educado con la capacidad reflexiva. Este es el modo como los científicos efectúan sus observaciones y descubrimientos.
“Animamos lo que vemos y sólo vemos lo que animamos”, dice Emerson dando pie a identificar esta visión que se puede refinar y elevar de rango. A través de ellos y no solamente mediante el razonamiento analítico se disciernen las pautas esenciales de lo que se quiere conocer.
Goethe considera que esta visión se activa y desarrolla mediante una simple y vigorosa participación activa en el mundo. Consideraba que cada interacción reflexiva es formativa y educadora. Cada objeto bien contemplado crea en nosotros un nuevo órgano de percepción. Goethe propone una ciencia participativa donde la visión de la idea es suprema. Nuestra participación y nuestra acción son pedagógicas y educan nuevos órganos para el descubrimiento, ya sea artístico o científico.
“Es absurdo suponer que el fundamento ontológico de las cosas se halle fuera de la idea. El substrato existencial de las cosas se ha volcado en el mundo y fusionado con el y en el pensar se muestra en su forma mas completa tal como es en sí y por sí mismo. En el pensar no se nos ofrecen aseveraciones sobre un contenido inaccesible del universo, sino que ese substrato mismo ha desembocado substancialmente en el. Este no afirma nada sobre algo que le sea ajeno, sino sobre su propio contenido… Gracias a nuestro pensar elevamos la realidad, porque descubrimos que en lugar de ser un mero producto, ella es productora. Es así que la esencia de una cosa sale a la luz cuando se la pone en relación con el hombre, porque sólo en el aparece la esencia de cada objeto como contenido idéico…El mundo no nos es conocido solamente por el modo que se nos aparece, sino que solo se nos manifiesta tal como es cuando lo observamos con el pensamiento”[2].
Si quisiéramos llegar al conocimiento por medios distintos del pensar llegaríamos a un absurdo tratando de encontrar mediante conceptos el modo en el cual este participa en la estructura del mundo. Exceptuando la percepción de los sentidos y el pensamiento no existe ningún otro elemento para la experiencia consciente. La percepción sensorial nos ofrece sólo una parte de la realidad y sólo el pensar nos puede revelar el contenido esencial que la complementa.
“Así una ciencia del conocimiento tiene que formular en primer lugar su ideal que consiste en continuar la experiencia inconclusa desvelando su núcleo esencial. En segundo lugar ha de determinar que es este núcleo, en cuanto a su contenido. Y no es otra cosa que idea, pensamiento. Y en tercer y último lugar ha de mostrar cómo se levanta ese velo. Así la epistemología conduce al resultado positivo de que el pensar es la esencia del mundo y que el pensar humano individual no es más que la forma aislada de manifestación de esa esencia…La ciencia de lo cognoscitivo ha de mostrarnos adonde llegamos con nuestro proceso cognoscente y a donde nos conduce cualquier otra ciencia.[3]”
La ciencia moderna propone una teoría de la experiencia, pero no consigue mantenerse mas que parcialmente en los rigurosos términos de su proposición. Singularmente el positivismo considera la percepción de los sentidos como algo acabado sobre cual es imposible elevarse y por ello en casi todos los ámbitos científicos actuales se adopta este punto de vista. Sin embargo nada nos da derecho para excluir el pensar de la experiencia, salvo que se lo considere como mera representación subjetiva de lo que ya se nos haya entregado en la percepción.
Trataremos a continuación, recorrer los aspectos fundamentales de una ejercitación basada en la experiencia, incluyendo la experiencia del pensar como un concepto ampliado de la experiencia, fundamento de esta particular ciencia, la ciencia del conocimiento.
[1] Si no podemos trascender nuestra conciencia y la esencia de las cosas no está presente en ella, sólo podemos conocer nuestras representaciones, la esencia del objeto queda siempre fuera de nuestro conocimiento, como objeto en si mismo-Ver - Crítica de la razón pura- J..E. Kant-
[2] Rudolf Steiner, Teoría del conocimiento.
[3] Rudolf Steiner, Teoría del conocimiento.






















Comentarios